Las empresas del sector salud se enfrentan a un desafío monumental. La demanda de servicios lingüísticos en este nicho crece a un ritmo cercano al 9,5% anual, impulsada por normativas como el Reglamento de Productos Sanitarios (MDR) y el Reglamento de Diagnóstico In Vitro (IVDR). Estos marcos obligan a traducir grandes volúmenes de documentación a múltiples idiomas, con plazos cada vez más ajustados. ¿Cómo es posible gestionar este reto de volumen, coste y tiempo sin comprometer la estricta calidad y el cumplimiento que exigen las autoridades sanitarias? La solución no pasa por elegir entre la tecnología o el experto humano, sino en combinarlos de forma inteligente y estratégica.
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Segmentar por riesgo: no toda la documentación requiere el mismo nivel de escrutinio
Una gestión estratégica de la documentación comienza por un principio simple pero fundamental: segmentar según el riesgo. Aplicar diferentes niveles de servicio de traducción según el uso final del documento es la solución directa tanto para el Director de Asuntos Regulatorios, que convive con el temor a recibir observaciones de auditoría por terminología incorrecta, como para el Director de Compras, que necesita optimizar el presupuesto sin comprometer la calidad.
Para documentación de gran volumen, con plazos urgentes o de uso interno, la traducción asistida por IA con revisión experta, certificada bajo la norma ISO 18587:2017, es una opción especialmente estratégica: combina rapidez y eficiencia económica con una supervisión humana cualificada.
En cambio, las traducciones realizadas conforme a la norma ISO 17100:2015 deberían reservarse para documentos de alto riesgo que vayan a imprimirse o distribuirse externamente. Esto incluye contenidos críticos como IFU, SSCPs, SmPCs, prospectos para pacientes o dosieres para agencias reguladoras (RA dossiers).
En definitiva, esta segmentación permite optimizar recursos y concentrar la máxima inversión humana en los documentos más sensibles, sin perder control ni cumplimiento en el resto del ecosistema documental.
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Implementar un modelo de «IA controlada» para garantizar la calidad y el cumplimiento
Utilizar la inteligencia artificial de forma responsable no significa dejar que la tecnología opere sin control. Un modelo de «IA controlada» combina la eficiencia de los motores automáticos con un proceso riguroso de supervisión humana, un enfoque especialmente relevante para las áreas de Calidad y Asuntos Regulatorios en el sector Salud.
Este planteamiento se apoya en una revisión experta realizada por traductores nativos con al menos cinco años de experiencia demostrable en traducción médica y/o técnica. Además, el proceso está certificado por la norma ISO 18587:2017, lo que proporciona la trazabilidad y la evidencia de calidad auditable necesarias para superar auditorías y revisiones de organismos notificados sin generar no conformidades.
IA sí, pero nunca a costa del cumplimiento.
Este modelo controlado es crucial para mitigar los riesgos que más preocupan a los departamentos de Asuntos Regulatorios y Calidad. Asegura que la rapidez no comprometa la precisión y que cada documento traducido cumpla los exigentes estándares de la industria.
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Aprovechar la tecnología para escalar y cumplir con plazos imposibles
El desafío que plantean normativas como el MDR no es solo de calidad, sino también de escala. De aquí a 2028, y a medida que avance la transición al MDR, muchas compañías deberán escalar su capacidad de traducción para cubrir más mercados europeos, lo que puede implicar trabajar en hasta 24 idiomas. Para el equipo de Exportación, responsable de coordinar lanzamientos en múltiples mercados, esto representa un reto logístico formidable.
Gestionar este volumen de forma tradicional resulta, en muchos casos, inviable. La combinación de traducción automática con revisión experta permite procesar grandes volúmenes de texto —desde manuales de uso (IFU) hasta dosieres de registro y expedientes técnicos (technical files)— sin perder control ni trazabilidad.
Esta estrategia no solo permite cumplir con los plazos regulatorios, sino que convierte la traducción en un habilitador clave de la estrategia de internacionalización de la empresa, al facilitar la comercialización simultánea de productos en múltiples mercados.
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Crear equipos «centauro»: la combinación de revisión experta y motor de IA
La verdadera fortaleza del modelo híbrido no reside en la máquina ni en la persona por separado, sino en la colaboración entre ambas. Esta unión crea un equipo «centauro» donde cada parte aporta lo mejor de sí misma.
La revisión experta la realiza un lingüista nativo con al menos cinco años de experiencia demostrable en traducción médica y/o técnica. Su función es validar la precisión del texto generado por la IA, mejorar su claridad y legibilidad, y corregir cualquier error, aportando el contexto y el juicio crítico que la tecnología, por sí sola, no puede garantizar.
En la práctica, esta combinación supera a las alternativas. Es más precisa y segura que recurrir únicamente a la traducción automática, que carece de la fiabilidad necesaria para contenido regulado, y es significativamente más rápida y rentable que depender únicamente de la traducción humana en proyectos de gran volumen, donde los plazos son un factor crítico.
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Optimizar presupuestos para reinvertir en la calidad que realmente importa
Un enfoque híbrido aporta un beneficio financiero claro y estratégico. Al aplicar traducción asistida por IA —más eficiente en coste— a la documentación de menor riesgo o de uso interno, las empresas pueden liberar una parte relevante de su presupuesto lingüístico sin comprometer el control del proceso.
Ese presupuesto liberado no debería entenderse como un simple recorte, sino como una oportunidad para reinvertir de forma inteligente. Puede destinarse a traducciones gestionadas conforme a la ISO 17100:2015 en los materiales más críticos y visibles: el etiquetado que consulta el paciente, las instrucciones de uso que guían al profesional sanitario o los dosieres que se presentan ante agencias y autoridades reguladoras.
Así, la estrategia híbrida permite a las empresas lograr un cumplimiento normativo integral en toda su documentación, garantizando la máxima calidad donde más importa sin necesidad de disponer de un presupuesto ilimitado.
Conclusión
En el exigente panorama sanitario actual, la clave no está en elegir entre velocidad y calidad, sino en diseñar un ecosistema lingüístico inteligente. Al segmentar por riesgo, aplicar un modelo de IA controlada, escalar con tecnología, potenciar equipos híbridos y reinvertir el ahorro, la traducción deja de ser un simple centro de coste para convertirse en un acelerador estratégico del acceso al mercado.
Ante estos desafíos, conviene plantearse una pregunta: ¿tu proceso de traducción actual está ayudando a reducir el time-to-market y reforzando tu estrategia de internacionalización, o se está convirtiendo en el principal cuello de botella regulatorio?




