Con voz propia: Entrevista a Tatiana Salaet

marzo 2, 2026

Esta entrevista inaugura una nueva serie de conversaciones con profesionales del ámbito de la traducción, la interpretación y la localización en general. A través de estas charlas, queremos dar voz a quienes están detrás del sector, conocer sus trayectorias, reflexiones y experiencias, y explorar cómo evoluciona una industria en constante transformación. Y también —por qué no decirlo— reivindicar el valor del factor humano en un sector en el que la tecnología avanza a pasos agigantados, pero donde la experiencia, el criterio y el know-how humanos siguen marcando la diferencia.  

Abrimos la serie con la intérprete de conferencias Tatiana Salaet, cuya trayectoria ofrece una mirada privilegiada a los retos y cambios que están marcando hoy la profesión. 

Tatiana Salaet

Tatiana Salaet es intérprete de conferencias desde 1999. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona (1998). También tiene un Máster en Interpretación de Conferencias por la Universidad de La Laguna (1999) y un Máster en Estudios Internacionales del Cidob en 2008 (adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona). Acreditada como intérprete freelance por las instituciones de la UE: Comisión, Parlamento y Tribunal de Justicia. Asimismo, es traductora e intérprete jurado de inglés, reconocida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y miembro de la prestigiosa AIIC, Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencias.  

P: Si tuvieras que describir la profesión hoy en una frase, ¿cuál sería? ¿Y qué ha cambiado más en los últimos 3–5 años? 

R: Los intérpretes somos como los osos polares, una especie en constante adaptación e hibridación.  

Con la incorporación de la interpretación a distancia y en línea, la tecnología ha ido ocupando espacio en nuestra vida profesional ya que hemos incorporado las plataformas digitales (Zoom, Teams y muchas más). El intérprete ya no sólo escucha, procesa y reformula el discurso original en su lengua meta, también activa los botones correspondientes de las plataformas y está atento al chat de su móvil para poder coordinarse con su compañero o compañera de cabina. Es el multitasking llevado al extremo.

Además, las condiciones de sonido no siempre resultan óptimas, pues a veces se prescinde de los técnicos de sonido y los intérpretes quedamos al albur del sonido y conexiones de los participantes. Diría que el contexto es más estresante y exigente si cabe. Otra complicación añadida es la lectura de discursos escritos por parte de los ponentes, de modo que la interpretación a veces dista mucho de ser tal y se convierte en una lectura acelerada en otro idioma (tan acelerada como lo permitan las cuerdas vocales y las neuronas). 

P: ¿Qué diferencia a un intérprete médico-científico de otros perfiles (más allá de “saber terminología”)? 

R: La interpretación médico-científica requiere tener una dilatada experiencia previa como intérprete de conferencias. La velocidad, la enorme concentración de siglas y términos altamente especializados, así como la importancia de los conocimientos sobre el tema, convierten a la interpretación médico-científica en un verdadero reto. Es preciso llevar a cabo una meticulosa preparación previa, leer y asimilar los conceptos, estudiar en profundidad los términos más frecuentes para no dudar en el momento de interpretar. Además, la anticipación resulta más complicada y la sinonimia no suele ser la solución ya que cada término alude a un concepto bien definido, no intercambiable por otro. Asimismo, hay que tener un umbral de tolerancia más alto ante ciertas imágenes o demostraciones, a veces en vivo y en directo.  

P: ¿Cómo te preparas para una sesión altamente técnica (p. ej., oncología, farmacovigilancia, implantes…) cuando el briefing llega tarde o incompleto? 

R: La documentación siempre va a ser la base de una buena preparación. Lamentablemente, a veces los documentos llegan demasiado tarde. No es una excusa. Con los recursos tecnológicos actuales, los intérpretes podemos buscar información sobre el tema, leer artículos científicos, elaborar glosarios especializados haciendo un vaciado terminológico de las lecturas efectuadas. Debemos consultar bases de datos en nuestros idiomas de trabajo, documentarnos sobre el laboratorio o compañía que presenta su nuevo producto o sobre los ponentes que harán sus intervenciones. Todo ese trabajo de preparación es inherente a la profesión del intérprete.  

P: Una anécdota (sin datos sensibles, claro…) que ilustre un reto típico en interpretación médico-científica. Algún momento en que pensaste “Tierra, trágame…” 

R: Como comentaba antes, la interpretación médico-científica no es para intérpretes aprensivos… Recuerdo en particular un congreso de implantología donde los alumnos, in situ, tenían que practicar la colocación de pilares de implantes en cabezas de cadáveres… U otro caso en el que una de las pacientes, sometida en directo a una intervención de medicina estética, tuvo una crisis nerviosa por el dolor que le estaban provocando las inyecciones, y estalló en llanto. 

Tatiana Salaet interpretación y traducción

P: Un ponente o personalidad al que te impresionara especialmente interpretar y por qué. 

R: Sin duda, Stéphane Hessel, a quien tuve el inmenso honor y privilegio de interpretar en 2009. Superviviente del campo de concentración de Buchenwald, participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y fue autor del libro “Indignaos” en 2010, donde llamaba a los jóvenes a reaccionar ante un mundo atenazado por el sector financiero. Aunque han pasado muchos años desde entonces, me dejó una huella indeleble por su fortaleza, tenacidad y profundo humanismo.  

P: Volviendo al campo médico, la interpretación médica se ha movido mucho hacia el formato remoto. ¿Qué ganamos y qué perdemos con ese cambio? 

R: La interpretación remota nos permite gestionar mejor nuestra vida personal y profesional. También es cierto que, en el ámbito médico y científico, se pueden cubrir más eventos dado que se ahorran costes de transporte y alojamiento, además de ser más sostenible. En ese sentido, es una buena noticia, así como poder ofrecer servicios de interpretación en congresos que quizás antes sólo se celebraban en inglés, el idioma científico por excelencia.

No obstante, no se puede soslayar que la “desconexión” o distancia física del intérprete con respecto al lugar donde se celebra el congreso, añade fatiga mental. Trabajar a distancia supone mayor esfuerzo de concentración, enfrentarse a la inestabilidad de las conexiones o a la falta de disciplina de algunos oradores que no hacen un uso adecuado de sus micrófonos, entre otros. Además, el intérprete tiene que dividir su atención entre múltiples tareas: gestionar su propia consola digital, atender el chat de su teléfono móvil para comunicarse con su compañero de cabina virtual, ajustar el formato de la presentación a su pantalla, aislarse de los ruidos que pueda haber en su entorno de trabajo, etc. Concluiría que la carga cognitiva es mucho mayor en formato remoto.  

P: Hablemos de tecnología: cuando oyes “IA” en interpretación médico-científica, ¿en qué te ayuda hoy de verdad y qué promesas de IA te parecen humo? ¿En qué tareas sí ves valor real de la tecnología y dónde crees que aún no está lista? 

R: La IA ya nos ayuda a ganar tiempo, eficiencia y productividad. Existen distintos programas que permiten obtener glosarios multilingües especializados en distintos campos médico-científicos en cuestión de segundos. También la traducción automática de textos está bastante extendida y con idiomas cercanos los resultados son notables. En ese sentido, la IA es una herramienta a nuestro servicio y sería presuntuoso no reconocerlo. 

Ahora bien, no creo que la IA sustituya la empatía imprescindible para interpretar en ciertos contextos médicos. También me cuesta imaginar que un robot sea capaz de entender y reproducir la fina ironía que destilan algunos oradores o de adaptarse al contexto cultural del público meta. Confío en que la interpretación humana siga yendo dos pasos por delante de la interpretación automática. 

P: Mirando al futuro: ¿cómo crees que evolucionará la profesión en 2–3 años con IA, subtitulado automático y herramientas de soporte? ¿Qué debería cambiar para proteger calidad y seguridad? 

R: Tras casi 6 años de interpretación remota mediante plataformas digitales y con la explosión actual de las herramientas de IA, nuestra profesión no ha dejado de adaptarse, como los osos polares del Ártico. No es menos cierto que los intérpretes dependemos enormemente de nuestros oradores pues no somos autores sino emisarios. Creo que la IA nos ayudará -o quizás sustituirá- cuando el discurso original sea plano, con pocos matices, sin demasiados implícitos culturales ni carga emocional.

Sin embargo, y de momento, la intuición, la empatía, la ironía, el humor, siguen siendo un coto vedado para las máquinas. En cuanto a la seguridad y confidencialidad de la información, sólo el respeto de las normas éticas garantizará que no se revelan datos sensibles. El código deontológico exige rigor, sentido común y conciencia profesional, algo que todo intérprete tiene claro. El sesgo de los algoritmos, en cambio, dependerá de la estrategia que aprueben los gobiernos. Hasta la fecha, sigue estando en manos de una oligarquía tecnológica y la ciberseguridad todavía es una asignatura pendiente.